• Lunes, 19 de junio de 2017
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Reparación Histórica: dudas y escasas certezas

Germán Mosso - Abogado

A pocos días de cumplirse el primer año de vigencia del Programa Nacional de Reparación Histórica para jubilados y pensionados (Ley 27.260) impulsada por la actual administración, los resultados obtenidos hasta aquí, lejos están de los verdaderamente esperados.

En efecto, consistente dicha iniciativa en la celebración de acuerdos entre la Anses y el beneficiario (propuesta de actualización mediante) y con el fin de evitar la judicialización de cualquier reclamo, el objetivo de la misma fue preciso: el Gobierno nacional no quiere más juicios previsionales.

Recuérdese en este sentido que la norma declaró la emergencia en materia de litigiosidad previsional por espacio de tres años (art. 2, párrafo II) y como se sufragaría el pago de estos acuerdos logrados (art. 28 inc. a).

Años de espera

Debe tenerse presente también que la adhesión al Programa de Reparación Histórica es irreversible (una vez ingresado no se puede volver atrás) como así también que, -para lograr en bolsillo una actualización del haber en tiempo relativamente breve- se debe sin dudas, resignar algo a cambio.

Resignación que muchas veces puede significar un retroactivo de años de aportes (no reconocidos en el haber mensual) que para verlos incorporados al patrimonio, no cabe otra vía que la judicial; claro está que un proceso de esta naturaleza lleva algunos años de trabajo y espera, y a veces las ganas y la salud (ante todo) no acompañan.

Esta iniciativa que fue tema de campaña electoral, anunciada con bombos y platillos -si bien exitosa para el Gobierno- no ha rendido los frutos esperados y dista mucho de ser la verdadera y definitiva conclusión de la cruda realidad del sector pasivo argentino.

En primer lugar, por una cuestión de conveniencia, sólo apuntó al jubilado o pensionado común (dejando de lado a docentes, científicos, policías, fuerzas de seguridad, amas de casa). Es decir al beneficiario que cobrando la jubilación o pensión, podía ilusionarse con ver mejorado su haber. En este aspecto, muchos beneficios quedaron frustrados por no tener diferencia alguna a su favor. Hubo allí un gran problema de comunicación.

Los mayores de 80

En segundo término, el sistema reparatorio en muchos casos y según las circunstancias, ofreció también reajustes anticipados, no contemplando retroactivo alguno para quienes nada hicieron con anterioridad al 30 de mayo del 2016 y sí (una parte de ello) para quienes algún reclamo efectuaron hasta esa fecha.

La reglamentación estableció también que se daría prioridad en cuanto a los cálculos, a las personas mayores de 80 años y a quienes se encontraren con enfermedad grave o terminal, siempre y cuando no hubiesen iniciado reclamo o juicio alguno; pero la realidad no es como lo indica la normativa. Existen las siguientes variantes:

*Existen en Mendoza, infinidad de beneficiarios mayores de 80 años que todavía no tienen propuesta de reparación en su haber, como así también un gran número de adultos mayores con problemas de salud, que siguen cobrando lo mismo de antes.

*También hay beneficiarios (menores de 80 años) con juicios en curso y que cuentan con propuesta reparadora (pendiente de aceptación).

*Hay una importante cantidad de acuerdos aceptados al poco tiempo de la entrada en vigencia del Programa, que aún no tienen su haber reparado.

*No faltan propuestas verdaderamente irrisorias, rayanas a la broma.

*Se conocen además propuestas con retroactivos consentidos con mucha antelación, que todavía esperan ser abonados.

*Aparecen también casos en los cuales (juicios con sentencia firme) el beneficiario ingresó al sistema reparador, pero no se le calculó el correspondiente retroactivo, importando ello un grave perjuicio, una verdadera confiscación.

*También se encuentran casos de beneficiarios con propuestas publicadas en su momento, que han querido aceptarla (después de considerar su oportunidad y conveniencia) y al hacerlo, la misma había desaparecido del sistema.

*Hay homologados judicialmente gran parte de los acuerdos suscriptos que tampoco han sido abonados a sus titulares.

* Finalmente, existe también un gran número de personas que prefirió adherir al programa no obstante haber obtenido en sede judicial, el derecho al reajuste de su haber inicial previsional. Para quienes están en esta situación, seguramente los profesionales asistentes les advirtieron que la liquidación del haber, por el ingreso a la Reparación Histórica implicaba renuncia de derechos a futuro y resignación de dinero.

Índices

Es porque en caso de percibir el haber previsional mediando juicio ganado, el índice aplicado es el ISBIC (Índice de Salarios Básicos de la Industria y la Construcción) ordenado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, mientras que en el otro caso, los índices Ignr-Ripte (Encuesta General Nivel de Remuneraciones y Remuneración Imponible Promedio Trabajadores Estables) son elaborados por la Secretaría de Seguridad Social de la Nación y toman como parámetros, entre otros, el promedio de remuneraciones del sistema previsional y el total de trabajadores en relación de dependencia. Entre ambos índices existe una notable y abultada desproporción, cercana a la confiscación.

En conclusión, las bondades esgrimidas por quienes propiciaron esta especie de acuerdo, no son tales, sino todo lo contrario: este variopinto escenario, desmorona -cual castillo de naipes- la última ilusión de nuestros abuelos, a veces por el cúmulo de beneficiarios que acuden en busca de ayuda, otras por la lentitud con que se procesa la información al sistema, pero ante todo, por la tardanza con que en definitiva, el aumento pregonado, llega al bolsillo del titular previsional.

 

Las opiniones vertidas en este espacio no necesariamente coinciden con la línea editorial de Diario Los Andes.