Viernes, 18 de agosto de 2017
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Alberto “Chingolo” García: “Si volviera a nacer, sin dudas, elegiría ser árbitro”

El hombre que fundó el Colegio de Árbitros de Mendoza, dejó su cargo en FIBA Américas tras 19 años de servicio. Visitó Mendoza y pasó por nuestra redacción.

Gustavo Villarroel - gvillarroel@losandes.com.ar

“Si yo volviera a nacer, sin dudas, volvería a elegir ser árbitro. Me ayudó a crecer y a vivir de esto. Siendo árbitro, aprendés varias cosas: a entender a los directivos con sus fustraciones, sus malos negocios, inversiones y sus cosas buenas. Entendés a los entrenadores, como preparan un juego, como lo planifican y cómo reaccionan de acuerdo a lo que sucede en el partido. Y además, entendés, a los jugadores, quienes muchas veces fallan a la hora de ejecutar cosas que saben. El árbitraje es una pasión que se lleva en el alma”, con esta definición Alberto ‘Chingolo’ García, a sus 73 años, explica lo que siente tras una notable carrera como árbitro provincial, nacional e internancional; como directivo de FIBA Américas. Admirable.

Es que ese hombre que se enamoró del básquet en el Club Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba cuando era niño, anunció su retiro tras 19 años al servicio de la FIBA. 

El ‘Chingolo’ o ‘Petete’, dejó el traje gris característico de árbitro después del Campeonato FIBA Américas 1992 en Portland.

Inmediatamente se convirtió en instructor internacional.  Años después, FIBA lo reconoció como uno de los mejores cinco instructores del arbitraje mundial. Debido a su jerarquía, profesionalismo y conocimiento, en 1998 fue nombrado como Director Técnico de FIBA y fue miembro del Comité Técnico de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y también de las Olimpíadas de Atenas 2004. 

Su carrera como directivo no tuvo techo. En el año 2002 fue nombrado Secretario General Adjunto. Pero habían más escalones por recorrer, y el ‘Petete’ en el año 2006 se convirtió en Secretario General de FIBA Américas, puesto que en la actualidad recibe el nombre de Director Ejecutivo.

Tras casi dos décadas de trabajo permanente en FIBA Américas, con sede en Puerto Rico, Alberto García presentó su renuncia. Ahora, a disfrutar. Dejó su huella mendocina por todos los rincones de América y del mundo. 

Cada vez que la agenda se lo permitía, el ex juez, fundador del Colegio de Árbitros de Mendoza, armaba los bolsos y se venía a su tierra natal para visitar hijos, nietos, sobrinos, familiares y amigos. Esta vez no fue la excepción. García ya está en Mendoza y se queda hasta el viernes 23 del corriente.

Está radicado en Puerto Rico y seguirá viviendo allá. El ex Director Ejecutivo de FIBA, visitó la redacción de Más Deportes, repasó su trayectorias, contó sus sentimientos y experiencias. Una charla imperdible. 

-El arbitraje te permitió esta exitosa carrera. ¿Te imaginabas este presente cuando te vestiste de gris por primera vez?

-El arbitreje me hizo más conocedor de las cosas que pasan en el basquet. Aunque yo siempre fui dirigente. Aquí en Mendoza, fundador del Colegio de Árbitros. Fui primero secretario general y luego presidente durante muchos años. Lo mismo me pasó con el fútbol, allá por la década del 70. Hice un curso para árbitro de la Liga Mendocina. Al año era secretario de la asociación mutual de árbitros.

Después fui presidente. Me gustan muchos los proyectos, la gestión. En FIBA he participado en cientos y miles de proyectos deportivos y comisiones. 

-¿Definime qué es ser arbitro de básquet? En el Colegio de Mendoza siempre está tu nombre muy presente. 

-La palabra árbitro en el básquet es una unión, solidaridad, amistad. Son valores que no existe entre los entrenadores, jugadores y directivos. El Colegio de Árbitro de Mendoza es especial para mí. Fue un invento mío. Luché mucho. Sabés como me costó que tuviéramos un día libre a la semana, los lunes, para poder hablar, estudiar, unificar criterios.

En esas reuniones se aprende mucho. Se hace docencia. En todos los lugares del mundo siempre doy el teléfono del Colegio. Y de inmediato, afirmo: llamen por favor a las 9 de la noche de un lunes. Todos los árbitros estarán en una charla técnica. El árbitraje necesita maestros. Es muy valioso enseñar.

-¿Cómo ves el básquet de la Argentina?

-Con tiempos malos, con tiempos buenos, la Argentina siempre será una fábrica de jugadores. Tiene tres elementos que son fundamentales. Uno de ellos es un buen calendario de competiciones para niños menores. En la etapa de formación de jugadores, existe un programa de partidos y de entrenamientos adecuados. Por otro lado, tienen una escuela de entrenadores.

 El maestro es vital. Faltan algunas cosas, pero gracias a ellos el basquetbol nacional continúa evolucionando. Hay un estilo de juego. Y lo otro, tienen una escuela de árbitros. Mal que les pese a la gente, es fundamental para el desarrollo de la actividad. No se puede tener buenos jugadores si no se tienen buenos árbitros. Es fundamental a la hora de la aplicación de las reglas del juego.

-¿Te costó mucho el salto de dirigir en Mendoza a nivel nacional y luego internacional? 

-Fue un cambio rotundo. En el año 1984 y 1985 cuando arrancó la Liga Nacional de básquet, nosotros salimos a dirigir a afuera y éramos un desastre. No se podía jugar. Era mucho boxeo. Mucha fricción. Tuvimos que acomodarnos y acomador a los jugadores a un juego más moderno, más fluido. Por esta razón fue clave la creación de Colegios y Asociaciones de Árbitros.  

-En la actualidad, ¿seguís el desarrollo basquetbol en nuestra provincia?

-Lamentablemente no lo puedo seguir. Ahora endré tiempo para hacerlo. Tantas ocupaciones en FIBA me llevó a alejarme de las Federaciones provinciales.

-¿Estás en conocimiento que Enrique Tolcachier es el director deportivo de FBPM? 

-Estuve con Enrique en Mendoza. Lo conozco desde hace 30 años. Lo nominé para ir a México. Es un trabajador incansable. La apuesta es satisfactoria. Muchas veces, uno quiere hacer cosas. pero las Federaciones no pueden hacerlas.

Yo le decía, hay canchas, chicos, entrenadores. Y principalmente un buen calendario de entrenamiento. Es decir, tres o cuatro veces por semana y un solo partido. Bueno, hay posibilidades de una evolución constante. Con programas que realmente sirvan para los niños.

-¿Qué te llevó decirle adiós a FIBA, por ahora?

-El trabajo de los últimos años por la nueva organización de la FIBA me trajo unos viajes adicionales. Un montón de cosas. Muchas reuniones. Muchas comisiones. Ya no soy un nene. No tengo un físico para aguantar el ritmo. Esto ya se veía venir.

Mi primera conversación con la FIBA sobre mi retiro, fue un pedido. ¡Por favor! busquen a alguién que me reemplace que no voy a poder seguir. Fue en marzo del 2016. Después en Río de Janeiro, terminamos de hacer el acuerdo para retirarme este año. 

- ¿Te imaginás una vida afuera de FIBA Américas? ¿Cómo serán tus días ahora?

-  Imposible estar afuera del basquetbol. Existe un acuerdo con FIBA. Durante estos 6 meses no me voy a mover. En Enero, algo haré para FIBA. Por ejemplo: Federación de Chile. Necesita relizar su propio programa de baloncesto. Entonces, me radicaré unos meses en Chile y ayudaré a realizarlo. Me encanta. 

- Por último y teniendo tu experiencia a nivel internacional, ¿cuál es la clave para que el básquetbol en Mendoza evolucione todos los días?

- Apostar por los niños. El minibasquetbol es fundamental. Hay que jugarlo en todos lados. En las escuelas, los barrios, los clubes. Cuando sos niño, tenés que entrenar y jugar. No sirve un partido de cinco contra cinco cuando sos chico. Un entrenador pone a dos chicos con fundamentos en un cuarto y en el otro período a otros dos. Se pasan la pelota entre ellos y llevan el goleo.

El resto, no recibe el balón. Ese niño, se cansa, llora y no quiere jugar más. Sirven los dos contra dos, los tres contra tres. Juegos, competencias entre ellos de fundamentos, etc. Después, a los 14 o 15 años, hay que realizar un calendario de entrenamiento. Hay que entrenar tres o cuatro veces por semana y jugar una vez cada siete días.

Como en la facultad. O todos rinden dos veces a la semana. Durante meses se prepararn para sacar una materia. En el básquet es igual. La clave es el entrenamiento.